La última resistencia antifranquista en Ciudad Real

Pancarta desplegada por las y los militantes del PCE de Ciudad Real junto al Palacio del obispado, antigua sede del Partido Comunista, denominada: “El Palacio Rojo”. Lugar donde un centenar de comunistas y vecinos de Ciudad Real resistieron defendiendo la República para que no fuera entregada a Franco, tras el golpe de Estado del General Casado.

Desde el Partido Comunista de España queremos rescatar un pedazo de la memoria histórica de nuestro país y localidad (Ciudad Real) que ha quedado en el olvido: la heroica resistencia hasta el final de los y las comunistas en la defensa de la democracia y en la lucha antifascista.El 5 de marzo de 1939, el coronel Segismundo Casado con el apoyo del PSOE y de los sectores más reaccionarios del ejercito republicano, la CNT (sindicato anarcosindicalista) y también los republicanos de izquierda, ejecutaron un golpe de Estado para poner fin a la guerra nacional-revolucionaria (1936-39) y entregar así la Republica a los “nacionales” con el apoyo de los quintacolumnistas.

Por un lado, los “casadistas” argumentaban que la guerra estaba perdida y que ya solo quedaba rendirse a los fascistas liderados por el general Franco en las condiciones más ventajosas posibles para el bando republicano. No obstante, este argumento realmente ocultaba las verdaderas intenciones de los casadistas: entregar la Republica a los criminales fascistas antes de que los y las comunistas, cuya influencia había aumentado de forma importante durante la guerra en la zona republicana con su ejemplo de lucha, se hicieran con el control del gobierno. Al fin y al cabo, la Republica era un régimen burgués y consecuentemente los socialdemócratas, cenetistas, liberales demócratas prefirieron abandonar la lucha antes que recayera en manos de los “bolcheviques”.

Por otro lado, el presidente del Gobierno, el socialista Juan Negrín, y determinados miembros de su ejecutivo (aislados en el PSOE), junto a los comunistas, defendían que no quedaba otra alternativa que resistir hasta las últimas consecuencias por dos motivos fundamentales: 1) el general Franco dejó claro que solo aceptaría una rendición incondicional y que los republicanos no tendrían asegurada su supervivencia tras la rendición; 2) la II Guerra Mundial estallaría en cualquier momento lo que implicaría que los países de la “no intervención” (Francia, Reino Unido, EEUU, etc.) tendrían que abandonar dicha postura hipócrita y apoyar militarmente a la Republica frente al expansionismo imperialista del Eje (Alemania, Italia y Japón, aliados de Franco).

Por tanto, si los casadistas querían triunfar, solo tenían que tomar el poder y hacerle el trabajo sucio a los fascistas: eliminar la resistencia de los y las comunistas a toda costa. El éxito no fue fácil, el Partido Comunista dispuso que la resistencia a los golpistas casadistas y quintacolumnistas franquistas sería hasta el último combatiente.

Como consecuencia del golpe de estado se desencadenó otro conflicto interno armado en el seno del bando republicano que terminó con el asesinato y/o prisión de la mayoría de los combatientes y militantes comunistas. Una dádiva suculenta para los franquistas y que los casadistas esperaban que les sirviera para salvar sus respectivos cuellos… pero Roma, de nuevo, no pagó a traidores…
Estos acontecimientos también tuvieron su plasmación en nuestra localidad. En Ciudad Real el día 7 de marzo 102 comunistas se atrincheraron en la sede provincial del PCE, antiguo obispado y en aquel momento conocido como el “Palacio Rojo”, para defenderse de las fuerzas casadistas. Las negociaciones fracasaron y los golpistas asaltaron el “palacio” el día 11 a las 8:00 horas con fuerzas de infantería y dos tanques (T-26 de fabricación soviética), al mando del anarquista aragonés Máximo Franco, que había sido destituido y procesado por el ejército republicano en 1938 acusado de huir del frente de batalla con su brigada en el frente del Este. Finalmente, a las 9:15 horas los y las comunistas se rindieron: hubo 8 muertos y 3 heridos. Pero esto no quedó solo aquí, el gobernador y líder de la CNT, David Antona, huyó a Alicante no sin antes entregar a los y las comunistas detenidos (alrededor de 70) a los fascistas (finales de marzo), muchos de los cuales fueron fusilados días después…
Multitud de demócratas, antifascistas, comunistas, etc. sufrieron la represión durante los 40 años que siguieron de dictadura franquista. Pero una vez más, durante esta oscura etapa y durante la transición democrática, los y las comunistas fueron la vanguardia en la lucha contra el fascismo y en favor de la democracia y el Socialismo. Esta verdad histórica es difícil de ocultar, a pesar de la inmensa propaganda burguesa anticomunista, y los camaradas seguiremos reivindicándola.

El próximo 30 de enero, la diputación de Ciudad Real rendirá homenaje a los 4.000 represaliados de Ciudad Real durante el franquismo. Los y las camaradas vemos positivos estos actos, sin embargo, son profundamente insuficientes. Esto no puede quedar en un mero acto institucional y mucho menos ser un acto que “[…] no tiene ningún contenido partidista, ni ideológico […]” como dijo recientemente el presidente de la Diputación, el socialista José Manuel Caballero. Tampoco es suficiente con identificar a los y las ciudarrealeñas que sufrieron la represión fascista durante la guerra y la dictadura de Franco, ni el hacer promesas vanas de desenterrar los restos de los represaliados y entregarlos a sus respectivas familias. Es menester, por un lado, que dichos crímenes de lesa a la humanidad sean juzgados (no prescriben); y por otro, hay que recuperar la memoria histórica de manera consecuente, es decir, politizándola. No puede existir una verdadera democracia mientras los luchadores y luchadoras por la misma siguen en cunetas y continúen siendo olvidados, ni tampoco mientras se organicen actividades con el objetivo de quitarse un “marrón” de encima, evitando así el realizar un consecuente proyecto de restauración de la memoria histórica, algo indispensable en un país democrático. Un pueblo no puede ser libre sino tiene una conciencia democrática, que reconozca a los luchadores por la República como los principales valedores de la democracia en España.

La lucha por la restauración de la Republica y la democratización de nuestro país, profundamente lastrado por un pasado franquista todavía muy vivo, sería el mejor homenaje que se les podría hacer a los represaliados y represaliadas que lucharon por la democracia y la República (muchos de ellos militantes del PSOE por cierto). Un homenaje que los y las camaradas del Partido Comunista de España realizamos diariamente con nuestro trabajo y lucha por emancipar a la mayoría social trabajadora de la esclavitud capitalista y por la construcción del Socialismo, de un mundo donde no existan explotadores ni explotados.Desde el Partido Comunista de España queremos rescatar un pedazo de la memoria histórica de nuestro país y localidad (Ciudad Real) que ha quedado en el olvido: la heroica resistencia hasta el final de los y las comunistas en la defensa de la democracia y en la lucha antifascista.

El 5 de marzo de 1939, el coronel Segismundo Casado con el apoyo del PSOE y de los sectores más reaccionarios del ejercito republicano, la CNT (sindicato anarcosindicalista) y también los republicanos de izquierda, ejecutaron un golpe de Estado para poner fin a la guerra nacional-revolucionaria (1936-39) y entregar así la Republica a los “nacionales” con el apoyo de los quintacolumnistas.

Por un lado, los “casadistas” argumentaban que la guerra estaba perdida y que ya solo quedaba rendirse a los fascistas liderados por el general Franco en las condiciones más ventajosas posibles para el bando republicano. No obstante, este argumento realmente ocultaba las verdaderas intenciones de los casadistas: entregar la Republica a los criminales fascistas antes de que los y las comunistas, cuya influencia había aumentado de forma importante durante la guerra en la zona republicana con su ejemplo de lucha, se hicieran con el control del gobierno. Al fin y al cabo, la Republica era un régimen burgués y consecuentemente los socialdemócratas, cenetistas, liberales demócratas prefirieron abandonar la lucha antes que recayera en manos de los “bolcheviques”.

Por otro lado, el presidente del Gobierno, el socialista Juan Negrín, y determinados miembros de su ejecutivo (aislados en el PSOE), junto a los comunistas, defendían que no quedaba otra alternativa que resistir hasta las últimas consecuencias por dos motivos fundamentales: 1) el general Franco dejó claro que solo aceptaría una rendición incondicional y que los republicanos no tendrían asegurada su supervivencia tras la rendición; 2) la II Guerra Mundial estallaría en cualquier momento lo que implicaría que los países de la “no intervención” (Francia, Reino Unido, EEUU, etc.) tendrían que abandonar dicha postura hipócrita y apoyar militarmente a la Republica frente al expansionismo imperialista del Eje (Alemania, Italia y Japón, aliados de Franco). Por tanto, si los casadistas querían triunfar, solo tenían que tomar el poder y hacerle el trabajo sucio a los fascistas: eliminar la resistencia de los y las comunistas a toda costa. El éxito no fue fácil, el Partido Comunista dispuso que la resistencia a los golpistas casadistas y quintacolumnistas franquistas sería hasta el último combatiente.

Como consecuencia del golpe de estado se desencadenó otro conflicto interno armado en el seno del bando republicano que terminó con el asesinato y/o prisión de la mayoría de los combatientes y militantes comunistas. Una dádiva suculenta para los franquistas y que los casadistas esperaban que les sirviera para salvar sus respectivos cuellos… pero Roma, de nuevo, no pagó a traidores…
Estos acontecimientos también tuvieron su plasmación en nuestra localidad. En Ciudad Real el día 7 de marzo 102 comunistas se atrincheraron en la sede provincial del PCE, antiguo obispado y en aquel momento conocido como el “Palacio Rojo”, para defenderse de las fuerzas casadistas. Las negociaciones fracasaron y los golpistas asaltaron el “palacio” el día 11 a las 8:00 horas con fuerzas de infantería y dos tanques (T-26 de fabricación soviética), al mando del anarquista aragonés Máximo Franco, que había sido destituido y procesado por el ejército republicano en 1938 acusado de huir del frente de batalla con su brigada en el frente del Este. Finalmente, a las 9:15 horas los y las comunistas se rindieron: hubo 8 muertos y 3 heridos. Pero esto no quedó solo aquí, el gobernador y líder de la CNT, David Antona, huyó a Alicante no sin antes entregar a los y las comunistas detenidos (alrededor de 70) a los fascistas (finales de marzo), muchos de los cuales fueron fusilados días después…
Multitud de demócratas, antifascistas, comunistas, etc. sufrieron la represión durante los 40 años que siguieron de dictadura franquista. Pero una vez más, durante esta oscura etapa y durante la transición democrática, los y las comunistas fueron la vanguardia en la lucha contra el fascismo y en favor de la democracia y el Socialismo. Esta verdad histórica es difícil de ocultar, a pesar de la inmensa propaganda burguesa anticomunista, y los camaradas seguiremos reivindicándola.

El próximo 30 de enero, la diputación de Ciudad Real rendirá homenaje a los 4.000 represaliados de Ciudad Real durante el franquismo. Los y las camaradas vemos positivos estos actos, sin embargo, son profundamente insuficientes. Esto no puede quedar en un mero acto institucional y mucho menos ser un acto que “[…] no tiene ningún contenido partidista, ni ideológico […]” como dijo recientemente el presidente de la Diputación, el socialista José Manuel Caballero. Tampoco es suficiente con identificar a los y las ciudarrealeñas que sufrieron la represión fascista durante la guerra y la dictadura de Franco, ni el hacer promesas vanas de desenterrar los restos de los represaliados y entregarlos a sus respectivas familias. Es menester, por un lado, que dichos crímenes de lesa a la humanidad sean juzgados (no prescriben); y por otro, hay que recuperar la memoria histórica de manera consecuente, es decir, politizándola. No puede existir una verdadera democracia mientras los luchadores y luchadoras por la misma siguen en cunetas y continúen siendo olvidados, ni tampoco mientras se organicen actividades con el objetivo de quitarse un “marrón” de encima, evitando así el realizar un consecuente proyecto de restauración de la memoria histórica, algo indispensable en un país democrático. Un pueblo no puede ser libre sino tiene una conciencia democrática, que reconozca a los luchadores por la República como los principales valedores de la democracia en España.

La lucha por la restauración de la Republica y la democratización de nuestro país, profundamente lastrado por un pasado franquista todavía muy vivo, sería el mejor homenaje que se les podría hacer a los represaliados y represaliadas que lucharon por la democracia y la República (muchos de ellos militantes del PSOE por cierto). Un homenaje que los y las camaradas del Partido Comunista de España realizamos diariamente con nuestro trabajo y lucha por emancipar a la mayoría social trabajadora de la esclavitud capitalista y por la construcción del Socialismo, de un mundo donde no existan explotadores ni explotados.